Las huellas de El Greco en Castilla y León

Las huellas de El Greco en Castilla y León. Eduardo Margareto (Ical)

Con motivo de los actos del IV Centenario de la muerte de El Greco (1541-1614), dos de las cuatro obras del genial pintor que se conservan en Castilla y León, el ‘San Sebastián’ que se exhibe en el museo de la Catedral de Palencia, y ‘El Salvador’, un pequeño cuadro que atesora el monasterio de las Descalzas Reales de Valladolid, regresarán este año a Toledo.

Los otros dos originales, un retrato de Garcibáñez de Muxica, que se encuentra en el Museo Catedralicio de Ávila, y un ‘Calvario’ que custodia la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Martín Muñoz de las Posadas, obra rodeada de una singular historia y que entre los vecinos de esta localidad segoviana es conocida como el ‘Sangreco’, no ‘emigrarán’, pero, sin lugar a dudas, recobrarán un cierto protagonismo en un año en el que el Museo Nacional de Escultura de Valladolid se suma a Madrid y Toledo con la programación de una exposición dedicada al artista cretense.

Sin lugar a dudas, de estas cuatro obras la de mayor valor, desde un punto de vista artístico, es el ‘San Sebastián’ de la Catedral de Palencia, que en opinión del profesor de Historia de Arte de la Universidad de Valladolid y presidente de la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, Jesús Urrea, se trata de una obra “maestra y singular que define la personalidad de El Greco, su concepto anatómico y su estilo”.

El cuadro abandonará este invierno el Museo Catedralicio de Palencia para viajar hasta el de Santa Cruz de Toledo, donde formará parte de una exposición que bajo el título ‘El griego de Toledo’ se podrá visitar entre marzo y junio y que, sin duda, será una de las grandes citas de este centenario. Esta antológica arrancará con obras realizadas en Creta e Italia y reunirá algunos de las más conocidas pinturas de Doménikos Theotokópoulos como la ‘Vista de Toledo’ (Metropolitan), ‘Cristo en la Cruz con dos donantes’ (Louvre) y ‘El caballero de la mano en el pecho’ (Prado), entre otros.

Pero mientras los especialistas sitúan a esta obra en los primeros años de estancia del pintor en España, donde llegó en 1577, lo que no parece tan claro es la procedencia de esta pintura. Una de las hipótesis más aceptadas es la que sugiere el profesor americano Harold Edwin Wethey y que apunta como principal responsable de que el cuadro llegara al templo palentino a Diego de Castilla, deán de la catedral de Toledo y primer gran mecenas de El Greco, que había ocupado el mismo cargo en el cabildo palentino.

En el catálogo de ‘Time to hope’, la exposición de Las Edades del Hombre que en 2002 visitó Nueva York y de la que esta obra formó parte, además de apuntar esta tesis, también se recoge, entre otras posibilidades, que pudo ser el palentino Francisco de Reinoso, secretario del papa Sixto V, quien comprarse el cuadro y lo hiciera llegar hasta la Catedral de San Antolín.

‘El Salvador’. Junto con esta obra, la otra gran pieza de El Greco que se puede contemplar en Castilla y León y que también visitó Nueva York es ‘El Salvador’ que se conserva en el monasterio de las Descalzas Reales de Valladolid, un pequeño lienzo de 39 por 31 centímetros descubierto por Federico Wattenberg (Valladolid 1923-1967). La pintura, que representa la cabeza de Cristo, está evidentemente recortada de un lienzo más grande, seguramente de una representación de El Salvador de media figura como las que forman parte de la series de Apostolados que El Greco realizó en distintas ocasiones.

Aunque sólo se trata de una hipótesis, los historiadores coinciden en señalar que se pudo ser un regalo al convento de la reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, y quien financió durante los primeros años del siglo XVII la construcción de la nueva iglesia.

‘El Salvador’ también viajará a Toledo, aunque en este caso formará parte de la exposición ‘El Greco: arte y oficio’, que se podrá ver en el Museo de Santa Cruz entre el 8 de septiembre y el 9 de diciembre.

Además de ‘El Salvador’, hasta principios del pasado siglo hubo en Valladolid tres cuadrados más atribuidos a El Greco. Dos se encontraban en la Catedral, ‘Retrato de un caballero de la Casa Leya’ y una imagen de San Jerónimo, pero en junio de 1904, en una operación que en su día fue muy criticada por la prensa y, en especial, por la Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción, fueron vendidos por el Cabildo. Así, mientras ‘Retrato de un caballero de la Casa Leyva’ se conserva desde 1945 en el Museo de Bellas Artes de Montreal (Canadá), el ‘San Jerónimo’ fue adquirido en 1905 por el industrial neoyorquino y conocido coleccionista de arte Henry Clay Frick. Desde entonces forma parte de la Frick Collection de Nueva York.

La otra obra, según explica el profesor Jesús Urrea, se conservaba en el Real Colegio de San Albano de Valladolid, en el colegio de los Ingleses, pero también a principios del pasado siglo se trasladó a Londres.

17 años en la cárcel. Aunque no figura entre las grandes obras del pintor cretense, ‘El calvario’ que atesora la iglesia parroquial de Martín Muñoz de las Posadas es, sin lugar a dudas, la obra rodeada de una historia más singular y que se ha convertido en el orgullo de este pequeño pueblo segoviano, donde es conocida como el ‘San Greco’.

El cuadro permaneció oculto bajo una capa de cal y yeso en una pared de la sacristía del templo para evitar que fuera víctima del expolio durante la ocupación francesa, y no fue hasta el año 1940 cuando fue descubierto por el Marqués de Lozoya en su persistente interés por encontrar una obra que figuraba en un catálogo realizado por Luis Menéndez Pidal, según recuerda Miguel Sobrados, párroco de Martín Muñoz desde que regresara del Congo en el año 1972.

Ocho años después de su hallazgo, la obra fue restaurada en Madrid tal y como se recogía en un artículo publicado a toda página por el diario ‘ABC’ en marzo de 1948. Desde entonces no ha abandonado nunca la villa a excepción de los meses que pasó en la catedral de Segovia con motivo de ‘El Árbol de la Vida’, la exposición organizada por la Fundación de Las Edades del Hombre en 2003.

Pero además de pasar casi siglo y medio ‘enterrado’, el cuadro, según recuerda Sobrados, estuvo 17 años encerrado en el calabozo del cuartel de la Guardia Civil, desde que en abril 1983 se paralizaran las obras de restauración de la iglesia y se iniciara un interminable contencioso entre la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura para determinar qué administración debía asumir el pago de los trabajos de restauración. Así, con la compañía de una palangana de agua para mantener la humedad, cuenco que sigue acompañando al lienzo en la urna que ahora le custodia en la iglesia, estuvo hasta el mes de abril de 2000.

Se piensa que el cuadro pudo llegar a la iglesia de Martín Muñoz a principios del siglo XIX tras la despoblación de Navalperal del Campo, donde existió una abadía de la que era aposentador mayor un hermano de Andrés Núñez de Madrid, cura párroco de la iglesia de Santo Tomé de Toledo, y quien desempeño un papel fundamental para que El Greco pudiera cobrar ‘El entierro del conde de Orgaz’ .

El propio Miguel Sobrados asegura que el archivo de Simancas se conserva una carta de El Greco a Andrés Núñez en la que el pintor le comunica al sacerdote que dentro de unos días visitará a su hermano para entregarle el regalo prometido, y a la vez resalta que algunos historiadores apuntan que el personaje que aparece en la parte inferior del cuadro es el propio Andres Núñez.

Todo lo contrario que rodea a este cuadro ocurre con el retrato de Garcibañez de Múxica y Bracamonte, obra que se expone en el museo de la Catedral de Ávila, en la Capilla del Cardenal, justo encima de la tumba donde este noble está enterrado junto con su mujer, la también nobiliaria María Velasco del Aguila. Garcibañez de Múxica fue el fundador del Palacio de los Múxica en el primer tercio del siglo XVI, edificio que hoy se conoce como el Torreón de los Guzmanes, sede de la Diputación Provincial, pero incluso los responsables del templo desconocen cómo llegó este cuadro a la seo abulense.

Exposición en Valladolid. La huella artística de El Greco también tendrá resonancias en Valladolid este año 2014. La exposición ‘Entre el cielo y la tierra. Doce miradas al Greco 400 años después’ se podrá ver en el Museo Nacional de Escultura entre los meses de mayo y julio y tendrá como pieza estelar ‘El Apostolado de San Feliz’, una de las joyas del genial pintor propiedad de Museo Nacional y que se expone habitualmente en el Museo de Bellas Artes de Oviedo.

Pintura, escultura, fotografía y videoarte son las disciplinas que estarán representadas en la exposición que acogerá el Palacio de Villena con obras de artistas que se reconocen deudores de la influencia del ‘griego de Toledo’. Carlos León, Pierre Gonnord, Jorge Galindo, Luis Gordillo, Darío Villalba, Marina Núñez, Montserrat Soto, Cristina Iglesias, José Manuel Broto, Secundino Hernández, Pablo Reinoso y Din Matamoro conforman la selección de creadores.

La comisaria de la exposición, la historiadora Isabel Durán, asegura que hay muy pocos artistas clásicos que hayan influido de forma tan intensa en el arte de las últimas década como el Greco. “Esta claro que a poco que pensemos en el espíritu de la obra del Greco, hoy en día lo encontraríamos en artistas tan diferentes como el griego Jannis Kounellis, el estadounidense James Turrell o el alemán, recientemente fallecido, Sigmar Polke, entre otros. El Greco mantiene una presencia latente en la creación artística desde que se le redescubrió a finales del siglo XIX hasta hoy y tuvo una extraordinaria influencia en la forma de crear de artistas tan determinantes como Pablo Picasso, Paul Cézanne, Robert Delaunay, Max Beckmann, Oskar Kokoschka y tantísimos otros”.

 

Fuente: Las huellas de El Greco en Castilla y León – El Día de Valladolid.

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