Las Bibliotecas innovan en la Sociedad de la Información (entrevista en vídeo)

Adrián

 

Adrián Macias Alegre  colabora en Archinfo 2.0 con un post publicado en su propio blog http://www.adrianmacias.es/, el post es sobre una entrevista que se le realizó.  Su colaboración será publicando post ya publicados y alguno inédito.

By Adrián Macias on abril 7, 2014

Las bibliotecas están en pleno proceso de innovación. Con respecto a los bibliotecarios, su vinculación con modos de proceder innovadores depende de cada caso concreto. La innovación está muy relacionada con el uso frecuente y especializado de las herramientas propias de la web 2.0 y las tecnologías móviles, no solo en el ámbito de trabajo, sino de forma constante en su vida personal hasta convertirse en “expertos” y llegar a usarlas con total fluidez. Según mi conocimiento,  suelen “estar en las cresta de la ola” aquellos que militan en Bibliotecas Universitarias y Especializadas y en Centros de Documentación cuyo manejo de las TIC se ha convertido en primordial para hacer frente a las cada vez más especializadas consultas de información que precisan del apoyo de buscadores como Google y otros portales de búsqueda especializados. Algunas personalidades que tienen un papel destacado en este ámbito son por ejemplo Julio Alonso Arévalo de la Universidad de Salamanca, promotor del Blog Universo AbiertoJulián Márquina, actual Community Manager de Baratz y escritor del último Informe APEI dedicado a las Bibliotecas del Siglo XXI y Nieves González, profesora del Área de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Pablo de Olavide y redactora del Blog Bibliotecarios 2020.

Por otra parte, los bibliotecarios presentes en Bibliotecas Municipales, suelen presentar por lo general un perfil menos vinculado a la innovación tecnológica. Aunque hay excepciones como el caso de Fernando Juárez de la Biblioteca de Muskiz, todo un ejemplo de innovación y de uso eficiente de las herramientas de la Web 2.0.

“Innovar en Bibliotecas” implica seguir imaginando y dando vida a nuestras ocurrencias utilizando como apoyo componentes tecnológicos amigables y sencillos de utilizar de los que hasta este momento no disponíamos. Estoy hablando de la Web como Web 2.0. En este entorno social y cibernético, podemos crear y consumir información, gracias a herramientas como las redes sociales y los sitios colaborativos como Youtube y todo se acrecienta si unimos las tecnologías móviles. Tanto las herramientas de la web social como las tecnologías móviles se están integrando de forma paulatina en la carta de servicios bibliotecarios. A modo de ejemplo, el uso de códigos QR para ampliar la información de los libros pertenecientes a la colección; la tecnología RFID que posibilita la instalación de máquinas de autopréstamo y la apertura y mantenimiento de perfiles sociales de Bibliotecas de todos los niveles y ámbitos. En este sentido, resulta destacable la labor que en los medios de la web social están desarrollando la Biblioteca de la Universidad de Huelva y la Biblioteca del Museo Reina Sofía, entre otras.

Independientemente de que las acciones destinadas a la innovación se estén llevando a cabo con éxito, si que se puede apreciar de forma generalizada una tendencia al cambio y una adaptación a las necesidades del momento que implican nuevas formas de hacer las cosas gracias a la aplicación de las TIC y del uso intensivo y continuado de Internet y la Informática en general. Innovar, por tanto, implica el uso eficiente y eficaz de las nuevas tecnologías que permite la continuidad de servicios propios del día a día de las bibliotecas como el acceso al documento, abaratando costes y favoreciendo la aplicación de soluciones más creativas y atrayentes. No se trata de tener que utilizar de forma indiscrimanada todas las aplicaciones que están presentes en Internet sino de identificar las necesidades de cada centro de información y como resultado, aplicar la receta adecuada en cada caso. De las decisiones previas y la planificación que se haga dependerá si la innovación se está realizando de forma acertada.

Una pregunta que podemos hacernos es si las nuevas tecnologías son verdaderamente necesarias en las bibliotecas. Todo depende en último termino de los objetivos que tenga que lograr cada biblioteca respecto a sus usuarios y su plan estratégico. La capacidad casi infinita de la Web de proporcionar información y permitir su clasificación en sistemas de gestión bibliotecaria en línea, supone una ventaja para el servicio de acceso al documento en épocas en las que el presupuesto para compra de materiales librarios se encuentra bajo mínimos. Una salida a la crisis puede ser la compilación de colecciones de recursos disponibles en Internet y servirlos desde la web oficial de la Biblioteca. En el caso de servicios como extensión cultural, cuentacuentos o aula de estudio, que están en principio exentos de la adquisición de materiales, las nuevas tecnologías no suponen necesariamente un apoyo vital para su mantenimiento, aunque podrían resultar complementarias.

La disrupción de las nuevas tecnologías ha abierto sin duda un nuevo campo de desarrollo al profesional de la información. No hace mucho en un artículo de Virginia Ortiz-Repiso et al. se analizaba la situación actual de los estudios de Biblioteconomía y Documentación en España. Fundamentalmente el papel destacado de la información como el principal activo de los negocios y el giro de la demanda de empleo en el sector de la documentación hacia la esfera privada, han favorecido el surgimiento de nuevas profesiones más dependientes en su configuración de la iniciativa personal y del know-how acumulado respecto a ciertas habilidades y herramientas que de la formaciñon de base que otorgan ciertos títulos universitarios.

El temario de los grados de Periodismo, Información y Documentación o Marketing no se actualiza a la misma velocidad con la que surjen las exigencias profesionales en el ámbito de la sociedad de la información. Por ello los egresados tienen con frecuencia que completar su formación de base con un Máster o Posgrado en Community Management o Content Curation.

No obstante, lo más positivo es que cualquier persona que esté interesada en gestionar información de forma profesional, lo va a poder hacer con mayores facilidades gracias a la riqueza de recursos presentes en Internet y por la posibilidades que garantiza el crowdsourcing al usuario actual, a la vez consumidor y creador de información. Tradicionalmente, se identificaba como profesional de la información al periodista, al comunicador social y al publicista. El concepto actual incluye todos aquellos profesionales que gestionan, usan, redactan y transforman información y por eso los bibliotecarios, archiveros, documentalistas y profesionales digitales que tengan en la información su “materia prima” comparten la característica del uso de las nuevas tecnologías como herramienta de trabajo. De hecho las profesiones “nativas digitales” como Community Manager o Content Curator no cuentan con una formación reglada en España y suele ser frecuente que personas de diferentes perfiles formativos terminen derivándose hacia estos perfiles por añadidura a través de su práctica diaria. En la mayoría de las ocasiones el aproedizaje de las técnicas y modos de trabajo es autodidacta y está basado en la práctica profesional.

Además resulta más fácil convertirnos en profesionales de la información del ámbito digital que por ejemplo llegar a ser “bibliotecarios de toda la vida” porque en este caso, tendríamos que pasar por un proceso de oposiciones y desde que entramos en la crisis no se ha publicado una Oferta de Empleo Público en la que abundaran las plazas. Unido a lo anterior, la empresa privada debe comenzar a valorar la necesidad de incluir en nómina a profesionales de la información, en lugar de asignar sus funciones (gestión de información, gestión del conocimiento, clasificación y digitalización documental) a personal que no está cualificado para desempeñarlas.

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Fuente:Adrián Macias

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