«¡Hasta aquí, Madre mía!» Cádiz conmemora el aniversario del maremoto de 1755

 

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Cádiz recuerda su historia. Hace justo 260 años del conocido maremoto que inundó buena parte de la ciudad y también de la provincia. «En el día 1º de Noviembre de 1755, siendo como las 10 de su mañana, se experimentó en esta ciudad un fuerte terremoto, enfureciéndose en su seguida el mar…». Es lo que narra una crónica de la época redactada por un hermano que era el secretario de la archicofradía de la Palma. Dice además que entonces, dos sacerdotes, Fray Bernardo de Cádiz y Francisco Macías salieron a la calle acompañados por varias personas. «Llegando ya casi a mojarse los pies, y dando el padre capellán Macías con la vara del Guión en el suelo, dijo en voz alta: «¡hasta aquí Madre mía!». Entonces, sucedió el milagro y la Vrigen de la Palma frenó el maremoto y lo que podía haber sido una enorme tragedia.

Antonio de la Cruz es historiador y ha trabajado directamente con el archivo de la cofradía de la Palma. Actualmente se está doctorando en archivóstica por la UCA. Es experto en textos y documentos y comenzó a estudiar el archivo de la corporación hace ya un año y medio tras el acuerdo al que llegaron la asociación de defensa del patrimonio (ADIP) y la Palma.

De la Cruz es un apasionado de lo que hace y expone algunas de las cosas que más le han sorprendido de su análisis. «La localización de la crónica explica minuciosamente cómo la fuerza del mar entra por la Viña desde la Caleta y va arrasando y arrastrando trozos de lienzo de muralla y del hospicio». Además, destaca la importancia del contenido de esta crónica desde el punto de vista histórico y social. Según De la Cruz es muy revelador. «Aparecen las figuras de los clérigos con el estandarte y un crucifijo que hoy en día aún se conservan en la iglesia de la Palma. Además se recoge que los vecinos corren despavoridos a lo que es la actual sacristía, donde se ofrecía misa ya que, en 1754, la iglesia sufre un incendio y aún entonces estaba por restaurar».

La importancia de esta cita se recuerda cada 1 de noviembre. Nadie es indiferente a un suceso que conmocionó entonces a la ciudad. De hecho, al estudiar el archivo de la archicofradía de la Palma, De la Cruz descubre escritos entre la corporación y el ayuntamiento en los que se pide permiso para procesionar. «Son cartas de los años posteriores. Desde principios del siglo XIX en las que se invita a los vecinos y se pide permiso para salir en procesión con el estandarte y el crucifijo original. Posteriormente se emplean unas réplicas por el delicado estado de conservación de ambos», explica De la Cruz. Pero además, el historiador destaca la importancia que tuvo el por entonces gobernador civil de Cádiz. «Decidió cerrar las salidas de la ciudad porque si no lo hace las bajas hubieran sido mucho más elevadas», apunta Antonio de la Cruz que también destaca que la vinculación entre el barrio y la archicofradía ha existido siempre. «Es algo que siempre se ha dicho pero es muy importante encontrar documentos que sirvan para reafirmarlo ya que otra de las cosas que encontramos en el archivo es el listado de hermanos de la misma y eso nos hace ver la unión de la gente de la Viña con la cofradía».

El historiador gaditano, Antonio de la Cruz

El historiador gaditano, Antonio de la Cruz

Al margen de los escritos, hoy en día siguen distintos elementos que recuerdan aquel suceso extraordinario que conmocionó a Cádiz. Además del estandarte y el crucifijo que se conservan en la iglesia, en la calle de la Palma una placa que indica hasta dónde llegó el agua. «Está señalizado junto al cuadro que conmemora el milagro e intercesión de la Virgen de la Palma para frenar el maremoto y fue una altura de dos metros aproximadamente», explica De la Cruz.

De la capital a Medina

El maremoto en Cádiz viene provocado por uno de los fenómenos más destructivos de esa época, el terremoto de Lisboa y en Cádiz se dejó sentir en toda la provincia. Por eso De la Cruz se desplazó al archivo de Medina para estudiar los documentos que allí se guardan. Encontró un escrito con los daños que causó el terremoto en la zona. En él se recoge cómo el temblor duró entre diez y quince minutos y posteriormente se produjeron los daños. La crónica que se conserva en la Fundación Casa de Medina Sidonia enumera los estragos que el maremoto causa en las distintas poblaciones. Algunas resultaron más afortunadas y otras no tanto. Chiclana y Conil fueron de las que se llevaron peor parte. Otras localidades como Medina, Sanlúcar, Jimena, Vejer o Jerez no sufrieron tanto. «Este documento del maremoto expone lo que sucedió en toda la provincia y además destaca algo importante que es que en Cádiz hacía esa mañana un calor fuera de lo normal para tratarse de un mes de noviembre», explica De la Cruz.

Aquel 1 de noviembre de 1755 muchos pensaron que la mejor forma de salvar sus vidas era huir de Cádiz pero el mar les pasó por encima en San Fernando. Dicen que en la costa de Cádiz fallecieron unas doscientas personas. Por eso De la Cruz insiste en que hacen falta medios para conocer la verdadera historia de la ciudad y aprender de ella. «Se deberían hacer inversiones y proyectos de investigación en los diversos archivos y bibliotecas privadas de Cádiz. Es la mejor fórmula para conocer a los ciudadanos de la época y para saber qué pasó».

Los expertos, convencidos de que volverá a pasar

Los expertos señalan que el riesgo de que Cádiz sufra un nuevo maremoto es muy alto. Aunque no se puede predecir cuándo se produciría, tampoco hay científicos que nieguen lo contrario. Desde el Instituto Español para la Reducción de los Desastres (IERD) se ha insistido en que esta situación podría repetirse de una forma mecánica cada 500 o 600 años aunque no se puede concretar. En las recientes jornadas sobre maremotos celebradas en la Facultad de Filosofía y Letras los expertos han constatado que el maremoto de 1755 no fue un hecho aislado. Además se han expuesto los últimos estudios científicos y avances técnicos organizativos para el control de este tipo de desastres. En este sentido desde el IERD recuerdan que si esto vuelve a ocurrir hay que desplazarse siempre a las zonas más altas de la ciudad. En el casco antiguo habría que dirigirse hacia las azoteas y la zona de la Alameda, más elevada con respecto al nivel del mar. En el caso de la zona de la Avenida habría que subir a un segundo o tercer piso. Solo así se podrían paliar los daños personales del fenómeno.

 

Fuente: La Voz Digital

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