Lotería Nacional. El Sorteo extraordinario de Navidad

Aunque el sistema de rifas para la obtención de dinero para la Real Hacienda existía desde la época de los Austrias, no será hasta el reinado de Carlos III -mediante el Real Decreto de 30 de septiembre de 1763- cuando se instituye con carácter permanente la Real Lotería, a semejanza de las que ya existían en otros lugares de Europa, como Génova o Francia, y cuyos beneficios se destinaron al sostenimiento de hospicios, hospitales y otras obras pías, si bien la importancia que obtuvo su producto llevó al ministerio a agregarlo al erario como otra de las rentas ordinarias de la corona. Así la renta de la lotería, ejercida como monopolio del Estado, se concibe como una contribución indirecta en la que el soberano juega con sus súbditos, resultando la ganancia de éstos el premio metálico del que acertare cierta serie de números de aquéllos con que se juega, y la del erario el de los fallos de los jugadores. Posteriormente, y dados los pingües beneficios obtenidos de esta renta, se creó una nueva lotería, similar a la creada en Méjico en 1769, denominada Nacional o “moderna” para distinguirla de la Real o “primitiva”.

Ambas convivirán hasta 1862, en que la primitiva se suprime en la Ley de Presupuestos de ese año. Esta Lotería Nacional fue creada en el contexto de la Guerra de Independencia. Ciriaco González Carvajal, Ministro del Consejo y Cámara de Indias, pensó en un medio de aumentar los ingresos del erario público, acuciado por la guerra contra los franceses, que no causara mayores quebrantos a los contribuyentes. Así, ante las Cortes Generales y Extraordinarias de Cádiz, presentó un proyecto de Lotería, que fue favorablemente acogido y aprobado sin un solo voto en contra en sesión de 23 de noviembre de 1811, regulándose mediante la “Instrucción de la Lotería Nacional que ha de establecerse en Cádiz” de 13 de febrero de 1812.

En palabras de Ciriaco González de Carvajal, artífice de esta lotería y del establecimiento del sorteo extraordinario de Navidad, en su Memoria presentada a la Regencia del Reino :”… No he dexado atención a otros pensamientos del mayor interés para toda la Nación, de que ya coge abundante fruto el erario publico, para ocurrir a las urgentísimas necesidades de la Patria, tal ha sido el establecimiento de la mensual lotería nacional y las dos extraordinarias que se han de celebrar en cada año. Todo el público es testigo del feliz éxito de mi pensamiento que en ocho meses ha producido más de dos millones de reales y que perfeccionándolo y dándole la extensión de que es capaz puede cuadruplicarse mensualmente su fruto…”

El primer sorteo, que comenzó con una pequeña emisión de números para minimizar los riesgos entre oferta y demanda, se celebró el 4 de marzo. Al principio estuvo circunscrito a Cádiz y San Fernando, pasando luego a Ceuta y, conforme se iban retirando los ejércitos napoleónicos se extendió su venta al resto de Andalucía primero y posteriormente al resto de España, siendo el último sorteo que se celebró en Cá- diz el 27 de enero de 1814 , fecha tras la cual se estableció definitivamente en Madrid.

El Documento: El popular sorteo de lotería, realizado mediante la extracción de unas bolas de madera de boj numeradas de un bombo y de otro los premios correspondientes, se realizó por primera vez en Cádiz, en la Navidad de 1812. Anteriormente, se realizaba mediante el método de insaculación, metiendo unas ”cédulas enrolladas” o boletas en un saco del que se extraían las papeletas que resultarían agraciadas. Como se cita en el documento expuesto, fue Francisco González Estéfani Vázquez , Director General de la Renta de la Lotería entre los años 1804 a 1825 y juez conservador de la Nacional, del Consejo Real y Supremo de Hacienda durante el reinado de Fernando VII, quien propuso cambiar el sistema de cédulas por el de bolas: “ …Que habiendo tenido a bien el señor don Francisco González de Estéfani, caballero de la Orden de Carlos Tercero, del Consejo de su majestad, Director General de la Real Lotería y juez conservador de la Nacional, que el sorteo ejecutado en ésta [la Nacional] hasta de presente con cédulas enrolladas se continuase en lo sucesivo y para siempre con bolas de madera proporcionadas al intento..lo hizo patente a su alteza que aprobó la proposición y se sirvió expedir la Orden para su ejecución…” Así se convocó, “a los maestros torneros de Cádiz” para que presentaran sus ofertas, recayendo la contrata, como mejor propuesta, en Antonio Banetti, “maestro ynstrumentario” con establecimiento en la plazuela de las Nieves, por la que se comprometía a realizar las 25.000 bolas esféricas de madera de “boge”, taladradas, todas iguales en color al modelo proporcionado y numeradas del uno al veinticinco mil y tenerlas acabadas y entregadas entre el quince y veinte de diciembre de ese año.

El documento expuesto es la escritura que hace Antonio Banetti, ante el notario Manuel González Moro, por la que se obliga con la Lotería Nacional a cumplir el contrato para la fabricación de las citadas bolas en la forma, tiempo y con las condiciones estipuladas.

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Una vez ejecutado el contrato se celebraría el primer sorteo extraordinario de Navidad de la Lotería Nacional en Cádiz el 18 de diciembre de 1812, resultando agraciado el número 03604 con lo que el ganador obtuvo 8000 reales de a ocho tras una inversión de 40. A lo largo de dos siglos el porcentaje de los premios siempre se ha mantenido entre el 70 y 75 %, pero si ha variado el volumen de emisión del juego, de los 25.000 números de 1812, a 40.000 en 1904 o los 100.000 de la actualidad.

 

Fuente: Archivo Histórico Provincial del Cádiz

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