Entre el pergamino y lo digital

1370716901_506922_1370717594_noticia_normalEste domingo se celebra el Día Internacional de los Archivos. En Cataluña existen 339 centros que custodian 700 kilómetros de documentos y 26 millones de fotografías. Durante la jornada se han programado actividades para concienciar a la sociedad de la importante labor que se realiza en los archivos en favor de la conservación de la memoria individual y colectiva. Pero el reto de esos archivos es gestionar la documentación que se genera a diario y que, con el paso de los años, se convertirá en patrimonio. Nadie escribe en pergamino, y cada vez menos en papel; casi todo el mundo lo hace electrónicamente. Y eso también se ha de conservar. Y es complicado.

Los cerca de 1.000 archiveros catalanes —-de los que trabajan casi el 90%—, que se dedican a la gestión de documentos, no solo están vinculados con incunables y pergaminos, sino con los documentos que se generan a diario, incluso los digitales. Joan Antoni Jiménez es el jefe de gestión de documentos del Servei Català de la Salut. Él establece las directrices de cómo se han de crear los documentos en los centros de la salud pública y también los concertados. Marca las pautas para que los documentos se puedan intercambiar y consultar entre todos los centros del departamento. “Parecía que la informática lo resolvía todo, pero la tecnología sin cabeza no se relaciona. La cabeza la ponemos los archiveros, la gente de organización y los informáticos”, explica Jiménez, que lleva años reciclándose. “La documentación de hoy es la memoria del mañana. Si no se gestiona, en un siglo podremos acceder a documentos del siglo XII, pero no a los actuales”. El gran reto, en su caso, es conseguir que la historia clínica se pueda consultar en cualquier centro.

Fina Solà, responsable de archivo y gestión documental de la Diputación de Barcelona, dedica más horas a la gestión de los documentos actuales que a los pergaminos o manuscritos. “No es que no sea importante conservar lo histórico, pero nuestro trabajo es muy transversal”. Su cargo está adscrito a la secretaria general de Presidencia de la Diputación. Lo mismo que Jiménez, desarrolla tipologías, formatos y cuadros de clasificación entandares. Y también buscan garantizar la autenticidad a lo largo de los años y asesorar a los ayuntamientos para que empleen los mismos documentos. “No todo se ha de conservar siempre, pero hemos de garantizar que los que decidamos guardar se localicen y sean válidos siempre”. En su opinión, “la buena gestión de la documentación supone a corto y largo plazo un ahorro importante para la administración y para las empresas”.

La crisis económica ha obligado a ralentizar los planes de mejora de algunos archivos catalanes. Existen centros cerrados por problemas económicos. El Arxiu Comarcal del Montsià, inaugurado en 2010 en Amposta, Tarragona, tras invertir la Generalitat 2,4 millones de euros, cerró sus puertas en enero al negarse el Consell Comarcal a seguir pagando la nómina del director, algo que debería hacer la Generalitat. Y así sigue. Sin embargo, Joan Pluma, director general de Archivos, Bibliotecas, Museos y Patrimonio, asegura que “se está seleccionando al personal para abrir pronto” tras asumir ellos la nómina. La situación del Arxiu Comarcal de Baix Llobregat y el de Terrassa es diferente. Terminados los edificios —el primero, en 2011—, se está comprando el mobiliario y “se inaugurarán entre 2013 y 2014”, según Pluma. “Este verano está previsto abrir el de Terra Alta y solo faltarán construir los archivos de la Alta Ribagorça y el de les Garrigues, para completar el mapa de archivos catalán”.

Completar ese mapa es uno de los objetivos de la consejería de Ferran Mascarell. Otro, acabar el censo de la documentación, labor que comenzó en 2007 y que ahora ronda el 60% del total, y que permitirá conocer de forma exhaustiva el patrimonio documental catalán al permitir su acceso.

En el XIV congreso de la Asociación de Archiveros de Catalunya, celebrado en mayo, se elaboró un documento de nueve puntos —que esta semana entregarán al Parlament y a la Consejería de Cultura— en la que piden al gobierno autónomo que desarrolle la legislación en materia de archivos para lograr su máxima aplicación. Vuelven a reclamar que los archivos no dependan de Cultura, sino de un departamento transversal como Presidencia o Gobernación (como lo están en los ayuntamientos y diputación de Barcelona y Girona), al entender que su labor no es solo patrimonial; además, piden que se cubra la vacante de subdirector general, que dejó vacía Ramon Alberch en 2010. Según Pluma “la tranversalidad la da la labor realizada y no la adscripción”, mientras que mantiene que “por ahora la plaza de subdirector no se cubrirá”.

Tanto Pluma como Jiménez coinciden en que hay dos asuntos pendientes e solución: la excepcionalidad del Archivo de la Corona de Aragón, que conserva fondos que no le son propios, y la inexistencia del Archivo Histórico Provincial. Barcelona, junto a Melilla, es la única provincia española que no cuenta con este equipamiento.

Fuente: El País

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