El Real Alcázar de Sevilla abre por primera vez una sala del XIII

El códice persa ‘El placer de las mujeres’, en la sala Cantarera del Real Alcázar de Sevilla. / PACO PUENTES

Si decide casarse tiene que tener en cuenta la forma y el tamaño de las orejas de su prometido, el grosor de sus muñecas, la conjunción de los planetas… Concordancias fisionómicas y astrológicas que recoge el Libro de la felicidad, realizado en 1582 por encargo del sultán del Imperio otomano Murad III para hacerle la vida más agradable a su segunda hija. Este tratado, cuyo originalse conserva en la Bibliothèque Nationale de Francia, es uno de los 21 facsímiles de la Editorial Moleiro que reúne la exposición Tesoros ocultos: Los manuscritos iluminados más valiosos de Europa, que se inauguró ayer en el Real Alcázar de Sevilla y podrá visitarse hasta el 14 de junio.

Al mismo tiempo que los sabios ilustraban esta guía vital para una de los 110 hijos del sultán, Felipe II mandó remodelar los salones del Alcázar que levantó Alfonso X en el siglo XIII en Sevilla. La sala Cantarera, que desde el XVI forma parte del remozado palacio gótico, se abre ahora por primera vez al público con esta muestra. El espacio ha sido utilizado como almacén desde que el conjunto es visitable.

“Felipe II mandó llamar en 1577 al mejor ceramista, el siciliano Cristóbal de Augusta, para conmemorar la boda de sus padres, Carlos V e Isabel de Portugal, que se casaron en el Alcázar en 1526. El artista introdujo en Sevilla la técnica del azulejo plano policromado y creó una fábrica en Triana para producir las piezas que utilizó en estos salones góticos”, explica Manuel Hurtado, jefe de Actividades del Alcázar. El conjunto monumental, que el año pasado batió su récord de visitantes con 1.345.000 personas, sigue creciendo y ha aumentado este año una media de un 8%.

Son códices “casi originales” del X al XVIII, de este último siglo se exhibe el tratado persa El placer de las mujeres, reproducidos respetando los materiales auténticos y todos los detalles de tal forma que muchos de sus propietarios —The British Library, de Londres; The Morgan Library y el Metropolitan Museum, ambos de Nueva York, o el Museo Arqueológico Nacional de Madrid— utilizan estosclones en sus exposiciones en lugar de los originales.

En la muestra destacan tres de los atlas más excepcionales que se conservan actualmente. Entre ellos está el Atlas Miller, realizado en 1519 por los cartógrafos Lopo Homen y Pedro y Jorge Reinel. “Con esta obra, encargada por Manuel I, rey de Portugal, para regalársela a su cuñado Carlos V, el monarca portugués pretendía que el español desistiera de su intención de apoyar a Magallanes. Para conseguir su propósito hizo que los cartógrafos dibujasen un mapa mundi en que aparece un gran mar rodeado de tierra por todas partes, pero el engaño le salió mal. Entonces la cartografía era una potente arma geopolítica, hasta tal punto que Portugal prohibió, bajo pena de muerte, que sus cartógrafos trabajaran para un país extranjero”, comenta Manuel Moleiro, fundador de la editorial que tiene su sede en Barcelona y que, desde 1991, ha realizado 45 facsímiles de los más bellos códices que atesoran bibliotecas y museos de todo el mundo.

 

Fuente: El País

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