El gobierno mexicano compró el Códice Chimalpáhin por un millón de dólares

Fragmento del Códice Chimalpáhin

México, DF. Después de 187 años, este país recupera uno de sus documentos fundacionales por un millón de dólares. El Códice Chimalpáhin, escrito en el siglo 17 por dos historiadores indígenas, estaba desde 1827 en la Sociedad Bíblica de Londres. El Gobierno Federal lo adquirió en mayo pasado antes de que se subastara y desde el 18 de septiembre se expone en el Museo Nacional de Antropología como pieza estrella de la muestra Códices mexicanos: memorias y saberes.

“Aquí comienza la crónica y antigüedad de los mexicanos”, se lee al principio de uno del centenar de manuscritos que componen el códice, redactado en náhuatl con pasajes en español. Sus autores fueron Domingo Chimalpáhin (1579-1660) y Fernando de Alva Ixtlilxóchitl (1578-1650), miembros de poderosos linajes locales; el primero descendiente de los señores de Chalco y el segundo, del rey poeta Nezahualcóyotl.

Por ser de autoría y de punto de vista indígena, la obra es considerada el comienzo de la historiografía mexicana. Es una fuente fundamental sobre la vida cotidiana, la sociedad y la política de antes de la colonización y también de la Nueva España.

Es una lectura de cómo se veían los mexicanos y de cómo los veían los españoles, además de un relato de los orígenes, como estas frases que relatan la llegada de los aztecas a Tenochtitlán, que hoy es la ciudad de México: “…lugar señalado y famoso, donde crece el nopal en medio de las aguas, donde el águila reposa y grita, donde despliega sus alas al sol y come, donde bufa la serpiente y nada el pez, donde se incendian las aguas, donde se conocen las fatigas…”

La historia

La historia del extravío del documento ocurrió en la segunda mitad del siglo 17, cuando el intelectual jesuita Carlos de Sigüenza y Góngora reunió en tres volúmenes todo el códice en su biblioteca, que luego pasó a formar parte del Colegio de San Ildefonso de la capital.

Ahí, en 1827, el bibliotecario del colegio, José María Luis Mora, acordó con el inglés James Thomsen, representante de la Sociedad Bíblica, intercambiar el códice por una partida de Biblias protestantes, no con el propósito de usarlas como libros de alfabetización.

Thomsen se llevó el documento a Londres y Mora, con los años, se convirtió en un iniciador del pensamiento liberal en México.

El secretario técnico del Museo de Antropología, César Moheno, se resiste a opinar sobre la pertinencia del trueque realizado por Mora. “En historia se sabe que no podemos juzgar el pasado de acuerdo a los valores contemporáneos”, dijo. Cuando se hizo aquel trato, solo habían pasado seis años de que México se había independizado de España y el Estado todavía estaba organizando sus instituciones.
[Fuente: Vanguardia]

 

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