El desarrollo de las cofradías, especialmente de Semana Santa, desde el siglo XII al XVI (1ª parte)

1) La plenitud medieval, siglos XII y XIII.

Fueron unos siglos eminentemente cofradieros con la fundación y desarrollo de las cofradías de santos, las cofradías de María bajo múltiples advocaciones tanto en relación con sus misterios, sus gracias y favores, como en relación con los lugares donde estaba la imagen y, muy pocas, por no decir ninguna, cofradías bajo la advocación de Cristo.

Dos tipos podríamos destacar: Las cofradías de devoción a los santos protectores, patronos, abogados, defensores, y los hubo de todo y para todo; y las cofradías que reunían a las gentes de un mismo oficio o profesión bajo la advocación del santo protector del oficio: zapateros, médicos, cirujanos, correeros, peliteros (o pellejeros), mercaderes, sastres, laneros (es la opinión más común que en el seno de estas cofradías se originaron lo que después se denominarían gremios). Alguna de estas cofradías tuvo como abogada y patrona a María en sus diferentes advocaciones. Ambos tipos de cofradías, en muchos casos, poseyeron un hospital, es decir, son los siglos de las cofradías hospitalarias que más que un hospital no poseían sino los que hemos llamado hospitalitos que servía, a la vez, de hospital, asilo y refugio de pobres, peregrinos y transeúntes

Durante estos siglos se desarrollaron, también, las cofradías que agrupaban las gentes del mismo estamento social: caballeros, hidalgos, escuderos, pecheros, gentes de la misma región.

A caballo entre profesión y estamento social el orden de los clérigos, la aparición y desarrollo de las cofradías de clérigos, de canónigos, de beneficiados, de racioneros y otras denominaciones, por ejemplo, de los ciento, en este caso por razón del número.

2) La Baja Edad Media, los siglos XIV y XV. El cambio del sentimiento religioso. Jesucristo en el horizonte devocional.

Perdurando los tipos y modos de cofradías anteriores se produce una gran novedad: Jesucristo, su vida de Belén al Calvario, su Pasión y Muerte, llena la vida devocional. Durante estos dos siglos creemos aún no se funda cofradía alguna de las que hemos denominado como cofradías de Semana Santa, pero son los siglos durante los cuales, como ya hemos explicado, se gesta esta nueva devoción. Sí se fundan, y en este caso por expreso deseo de la Jerarquía Eclesiástica, después de la celebración del Concilio de Vienne, 1311-1317 (XV Concilio Ecuménico), las cofradías del Corpus Christi, del Cuerpo de Cristo o del Cuerpo de Dios, van unidas a la celebración de la misma fiesta que obtiene su difusión pública en la Iglesia en el citado concilio.

Otras cofradías del siglo XV serán las que se fundaron para el entierro de los difuntos: cofradías de Santa María en algunas parroquias, cofradías de la Caridad o Santa Caridad para el entierro de los muertos y cadáveres abandonados. También aparecen las cofradías de la Misericordia para ayudar a los diferentes necesitados y a los enfermos.

3) El siglo XVI como el siglo de la aparición y expansión de las cofradías de Semana Santa o de Pasión.

Son fruto de todo el movimiento pasionista de los siglos XIII, XIV y XV ya expuesto. Son el resultado del movimiento reformista que busca un cristianismo más auténtico desde comienzos del siglo XVI y que llega a diferentes partes de España, también a Andalucía. Más en concreto son fruto de la presencia del mensaje erasmíano (Erasmo de Rotterdan, 1467-1536) que según J.L. Abellán: “se resume en un predominio de las virtudes de sencillez, intimidad, humildad, caridad y amor, y, en definitiva, vuelta al espíritu evangélico, rechazando todo lo que se le opone”, 12. Son el efecto de las predicaciones de los grandes predicadores que recorren España y Andalucía durante aquella centuria: San Juan de Ávila o el maestro Ávila, Fernando de Contreras, Agustín de Esbarroya O.P., Domingo de Valtanás O.P. y de tantos otros que siguieron predicando en la segunda mitad del siglo XVI. Son la consecuencia de la carta del Dr. Ortiz que contenía el vivac vocis oraculo del Papa Paulo III a la Cofradía de la Santa Vera Cruz de Toledo en 1536. Son fruto, finalmente, del final del Concilio de Trento (1545-1564). No es extraño que el siglo XVI se convirtiera en el del gran movimiento de fundación y auge de las cofradías de Crucificado.

Numerosos grupos de laicos devotos se reúnen y fundan una cofradía o hermandad en honor a una imagen del Crucificado en el deseo sencillo, austero, íntimo, de imitar a Jesús e imitarle en su Pasión y Muerte.

Nunca más como en el siglo XVI se volverán a fundar cofradías en torno al Crucificado, su Sangre, los Misterios de su Pasión y Muerte. El siglo XVI es el siglo de la fundación de las cofradías en torno a la Pasión y Muerte de Cristo, de manera que los siglos siguientes vivirán para mantener aquella gran explosión de cofradías cristíferas, cuya vida se prolongará por la influencia de diferentes motivos intrínsecos y extrínsecos a la misma religiosidad cristiana.13

Sólo el actual siglo XX, después de la Guerra Civil de 1936 a 1939, cobra un ímpetu fundador o refundador de cofradías de Sernana Santa o de Pasión, explicable por otras razones que ya no las del siglo XVI.

Durante el siglo XVI, además de estas cofradías cristíferas de Semana Santa, se mantuvieron los tipos anteriormente expuestos, especialmente las de Santa Caridad y Misericordia y se fundaron otras nuevas. Hemos de destacar de manera especial la aparición de las cofradías del Santísimo Sacramento (ya habían existido las del Cuerpo de Cristo) que tuvieron como gran inspiradora a Teresa Enríquez (+1529), 14. También surgen las cofradías del Rosario, pero el gran movimiento rosariano será de los siglos XVII y XVIII. 15

Fuente: Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Ciudad de Sevilla

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