¿Cómo llegar a ser archivero?

Un archivero puede definirse como un especialista en documentos, es decir, un profesional especializado en lo que según la actual Ley de Documentos, Archivos y Patrimonio Documental de Andalucía puede definirse como “toda información producida por las personas físicas o jurídicas de cualquier naturaleza como testimonio de sus actos, recogida en un soporte, con independencia de la forma de expresión o contexto tecnológico en que se haya generado” (Ley 7/2011, de 3 de noviembre).

Archivero

El archivero es aquel profesional capaz de conocer cómo se generan los documentos en las organizaciones, cuál es su contexto documental,  para qué se producen, a quién sirven y a quiénes  van dirigidos, cuáles son los caracteres formales, gráficos y textuales que deben poseer para que cubran la finalidad para la que fueron generados y cuáles son las pautas que deben seguir para su cumplimiento.

El archivero profesional debe ser el máximo conocedor del valor administrativo y jurídico de los documentos, pero también de su importancia social y cultural. Custodia y conserva documentos de todas las épocas, pasadas y actuales, con la finalidad de asegurar su acceso y, con ello, los derechos de los ciudadanos, preservando la memoria histórica de los pueblos y su identidad, y contribuyendo a fortalecer el estado de derecho,  la transparencia administrativa y, en definitiva, la democracia.

Pero, ¿cómo se llega hoy en día a ser archivero?,¿cuáles son los conocimientos que se consideran necesarios para ejercer esta profesión y dónde pueden adquirirse?

En la actualidad, no existe una respuesta única a cada una de estas cuestiones.

La realidad del archivero puede ser muy diversa y no existen patrones únicos ni universales. En general, todo el mundo coincide en que la profesión del archivero exige conocimientos superiores y especializados, tradicionalmente vinculados al mundo de las Humanidades, pero no pertenecen a una única ciencia, sino a disciplinas distintas y muy dispares entre sí.

De hecho, si por algo se caracteriza la formación del archivero es por su interdisciplinaridad y por saber conjugar en un fin concreto las técnicas propias de ciencias diversas entre sí. El futuro archivero puede partir de distintas titulaciones, pero para poder formarse como archivero y llegar a ejercer con eficacia su profesión deberá contaminarse de otras ciencias afines mediante la asistencia a cursos especializados donde aprenderá a compartir conocimientos y técnicas con historiadores, filólogos, juristas, informáticos, arquitectos, e incluso, biólogos y químicos.

La reforma de la enseñanza universitaria que se está llevando a cabo en nuestros días con la adaptación al espacio europeo de educación superior ha reducido la oferta formativa acreditada existente en materia de archivos. En muchas ocasiones se comparten recursos con la formación de otras disciplinas, tales como laBiblioteconomía y la Documentación.

Sala de consulta del Archivo Histórico Provincial de Huelva

En Andalucía, la Universidad de Granada mantiene un grado en Información y Documentación y un posgrado en Información Científica, donde se imparten buena parte de los contenidos de la antigua titulación de Biblioteconomía y Documentación.

Por su parte, la Universidad de Sevilla continúa su tradicional formación en materia de archivos y desde el área de Ciencias y Técnicas Historiográficas, organiza un Máster en Documentos y Libros. Archivos y Bibliotecas que trata de satisfacer la demanda formativa de los estudiantes en ambas ramas del conocimiento. Los alumnos pueden configurar su perfil según estén interesados por dedicarse profesionalmente a los Archivos o las Bibliotecas o bien deseen realizar su tesis doctoral dentro del Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas.

La realización de estos posgrados, complementados con cursos específicos de mayor especialización, que podrán ser organizados por diversas entidades públicas y/o privadas, contribuirán a una mejor formación del archivero y con ello a su mayor reconocimiento y consideración profesional.

En pleno siglo XXI, cuando las nuevas tecnologías están revolucionado el modo de acceder a la información y de generarla, se puede caer en la tentación de menospreciar la importancia que tiene la formación de los archiveros.

La innegable facilidad que tenemos hoy día para acceder a documentos de todo tipo a través de internet o el imparable desarrollo de la administración electrónica,puede generar la falsa imagen de que todo está ya hecho en materia de archivos o que los archiveros ya no son útiles frente a los informáticos y sus técnicas de gestión y recuperación de la información.

Sin embargo, nada más alejado de la realidad. Los archiveros del nuevo siglo requieren más y mejor formación que nunca. En cuanto especialistas en documentos de archivo, necesitan estar preparados para resolver y afrontar los problemas que en nuestros días sufren los documentos del pasado y del presente, dando respuesta a las nuevas necesidades de acceso e identidad generadas por la sociedad actual.

Margarita Gómez Gómez
Universidad de Sevilla
Profesora Titular del Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Facultad de Geografía e Historia y Coordinadora del Máster en Documentos y Libros. Archivos y Bibliotecas

Fuente: Blog de la Cultura y el Deporte de Andalucía

Deja un comentario