Códices, incunables y manuscritos: una exposición para la historia

“La Biblioteca Regional expone una selección de fondos de la colección Borbón-Lorenzana en la que destacan obras del siglo XV y correspondencia del Cardenal y Arzobispo de Toledo, Francisco Antonio de Lorenzada y Butrón.”

Una colección conocida pero con un nuevo discurso expositivo. Así presenta la Biblioteca de Castilla-La Mancha en su XV Aniversario la colección de códices, incunables, manuscritos y libros procedentes de la Biblioteca Arzobispal del cardenal Francisco Antonio de Lorenzana y Butrón, engrandecida con los volúmenes recopilados por los cardenales Borbón, y más tarde, por las bibliotecas de la extinta Compañía de Jesús, así como de los conventos suprimidos en la provincia de Toledo, de las incautaciones de la Guerra Civil, y de otras instituciones educativas, como el Colegio San Bernardino y la Colección Posada.

Carmen Morales, directora adjunta de la Biblioteca y filóloga, es  también la comisaria de esta muestra con presupuesto cero que en un marco histórico como la sala Borbón-Lorenzana lleva a los visitantes de los orígenes de la colección a los últimos volúmenes recopilados. El no contar con presupuesto es, sin duda, un valor añadido a la muestra, pues se convierte a su vez en un ejemplo claro del refranero español ‘querer es poder’. La exposición, de gran calado histórico y una más que correcta narrativa desde el punto de vista didáctico, permanecerá abierta al público de lunes a sábado hasta el próximo 4 de enero.

Los orígenes de la colección

La colección del cardenal Lorenzana se fragua a partir de la Real Cédula de Carlos III de 17 de febrero de 1771 que ordenaba abrir bibliotecas públicas en los palacios arzobispales y dotarlas de un bibliotecario a sueldo. Carmen Morales destaca del origen de la colección la inmediatez del cardenal a la hora de poner en marcha el proyecto, comenzando las obras de la Biblioteca en 1773. La colección se dotó en origen con los libros de los arzobispos anteriores, aunque la aportación máxima fue del cardenal Lorenzana, que es en la actualidad la que está identificada gracias a las marcas de propiedad del prelado en sus volúmenes. En 1775, como recuerda la comisaria de la exposición, fue nombrado bibliotecario Pedro Manzano Hernández, del que se expone el primer catálogo manuscrito de los fondos arzobispales. En 1788 la Biblioteca del palacio arzobispal llegó a contar con 14.000 volúmenes, entre los que se incluían más de 9.000 libros procedentes de los colegios de la extinta Compañía de Jesús. Morales destaca de esta primera impronta de la exposición un calendario perpetuo de madera con cuatro rollos en el que se puede leer, además de los meses y el día, el santoral con las festividades, el calendario lunar, y las parroquias de Madrid con la hora de la celebración de la eucaristía.

Fuente:  Códices, incunables y manuscritos: una exposición para la historia – La Tribuna de Toledo.

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